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Las obras
recientes de Kika Da Silva afirman la importancia de la objetivación inspirada en la naturaleza. La naturaleza y la ancestral cultura de los Mayas, ya que el concepto mágico de esta artista nacida en Paraguay y radicada en Tabasco, se inclina en la presente etapa de su desarrollo por las amplias y complejas narraciones del antiguo mundo mesoamericano.
Por medio del desnudo femenino, Kika expresa una sensibilidad cálida y disciplinada que rescata los tonos buscados en el momento mismo de su mayor atractivo. Itzam-ná, Ixchel, Cojó y Pochó, dioses y danzas del Cosmos Tabasqueño, cobran por medio de las formas de esta pintora, vida orgánica simple y gloriosa que se desata de ataduras para alcanzar nuevos ritmos y significados.
En las obras actuales Kika Da Silva fusiona vida y ecología por medio de un lenguaje lírico que logra momentos de intenso éxtasis fantástico, no sólo por la originalidad de formas y colores a la que contribuye la riqueza de los temas tratados: cosmología y selva, mujer y hombre, flor y fruto, sino el profundo significado poético que la artista ha descubierto para su quehacer.
En pinturas como “México, Magia y Color”, el reconocimiento exquisito de la fuerza y el encanto femeninos, así como el movimiento de las curvas, firme en la tierra como un signo de victoria, no pueden separarse de la sensación de inquietud y recelo que circunda esa gracia, tan sugestiva y tan peligrosamente frágil. Parece como si las aves, las máscaras, las plantas y otros símbolos, quisieran servir de escudo que defienda a lo fecundo y a todo lo bueno de la vida, del embate del tiempo y de la contaminación. |